El nuevo pareto de la complejidad – de los fierros a las emociones

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Concretar un proyecto no es fácil, que duda cabe. Pero es realmente más difícil ahora que siempre? No, solo que las dificultades son de naturaleza distinta.
El proyecto de Agrosuper en Freirina no ha sido más difícil que el viaducto del Malleco. La complejidad se compone diferente.

En otras palabras, si se construye un algoritmo para explicar la complejidad que condiciona los proyectos, el 80/20 ha ido variando en el tiempo. De hecho, el 80/20 es ahora el 20/80, y quienes entienden este nuevo Pareto ponen de pie nuevos proyectos. Los otros, se sumen en crisis.

Hace más de un siglo, al menos el 80% de la complejidad de la construcción del Viaducto del Malleco se explicaba por 2 variables de tipo ingenieril. Este logro épico de unir dos puntos de tierra separados por más de 100 metros se consiguió con fierros e ingeniería; estas dos variables fueron suficiente para lidiar con esta complejidad.

Debieron pasar 100 años, para que estas variables (fierros e ingeniería) perdieran peso y dejaran de explicar el 80% de la complejidad de los proyectos. En los últimos 30 años, los proyectos han debido considerar sucesivas oleadas de nuevas variables ambientales; luego sociales y en el presente, hasta emocionales. O alguien duda de que los actuales éxitos o fracasos de los proyectos tengan que ver con las emociones de ejecutivos y la comunidad. La relación de CAP con la comunidad de Huasco es, en esencia, una “sopa de emociones”.

Al presente, la ingeniería probablemente no explica mas del 20% de la complejidad que condiciona las operaciones de ENEL, CMPC y CGE. Es tema resuelto a esta altura. Commodity. Lo ambiental, en su mayoría también. Lo social y en especial lo emocional, marca el nuevo peso en los modelos que explican la complejidad que condiciona los proyectos.

Las crisis actuales encuentran su mayor explicación en la soberbia de empresas y ejecutivos (“lo hemos hecho antes y por qué no nos va a resultar ahora”); en los estancos de poder e información de gerencias; en la desconfianza y resentimiento de la comunidad. Así, los proyectos exitosos son gestionados por ejecutivos humildes, compasivos y de escucha generosa.

El contexto de los proyectos está cambiando a una velocidad impresionante. Probablemente algunos ejecutivos desearían “parar el mundo para bajarse” y poder entender mejor lo que ocurre. Pero no hay tiempo, porque los accionistas piden “resultados”. Haga un ejercicio simple: Pregúntense cuales son las principales variables que componen la complejidad de su proyecto, desde aquellas clásicas (normas a cumplir, por ejemplo), hasta elementos impensados como la forma en que se comunican o incluso el ego de los ejecutivos a cargo. Es posible que se dé cuenta que aún no se hayan adaptado al nuevo 20/80.

La oportunidad forestal de Chile, febrero 2017

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EN CUANTO EL HUMO NOS DEJE VER EL BOSQUE…

Un modelo para reencontrarnos con nuestra vocación forestal

El fuego aún no se apaga, pero ya asoma la magnitud del desastre: bosques quemados; familias sin casa. Miles de hectáreas de suelo que serán lavadas con las primeras lluvias, y llenarán esteros y ríos de cenizas. La incertidumbre nos hace distraemos con acusaciones y conspiraciones que nos hacen mucho daño. Qué mejoran?

Aplaudimos a bomberos, brigadistas y voluntarios que le siguen dando la pelea al fuego. Héroes!Cuando ustedes terminen, otros debemos dar la pelea para que esos suelos -y otros en erosión- se vuelvan a cubrir de bosque. El Estado tiene que generar incentivos; las empresas tienen que comprometerse; y todos tenemos que ayudar a convertir este desastre en una gran oportunidad ambiental y social: reencontrarnos con nuestra vocación forestal.

En busca de esta oportunidad hemos hablado con harta gente; chilenos preocupados: amigos; agricultores; ejecutivos; dirigentes Mapuche. Hay un punto de encuentro: la tierra quemada y la que se erosiona se debe volver a cubrir de bosque, no de “grandes plantaciones de puros árboles exóticos apretujados”.

Proponemos que pinos y eucaliptus crezcan con corredores y parches de árboles nativos y promuevan la participación de las comunidades. Así, las plantaciones contarán con licencia social y podrán ser bosque.

El Gobierno estudia renovar el DL 701. Proponemos una alternativa:

  1. El Gobierno debe promulgar en 60 días un Decreto de Incentivo a la Reforestación de Áreas Quemadas y en Erosión (DIRAE). Este decreto, de emergencia, podrá luego “inspirar” un “DL 702”.
  2. El incentivo cubrirá el 80% de los costos de reforestación. Este incentivo puede ser percibido por personas, empresas o fundaciones, si reforesta en terreno propio o ajeno, público o privado.
  3. El incentivo cubrirá el 100% de los costos de reforestación cuando > 75% de la mano de obra vive en un radio de 10 kilómetros o se trata de operarios Mapuche.
  4. El incentivo cubrirá el 150% de los costos de reforestación si el nuevo bosque se materializa como un joint venture (>20%) entre el reforestador y/o vecinos y/o el propietario de la tierra.
  5. Quienes se acogen a este beneficio, deben demostrar que la reforestación cumple con cuatro condiciones:
    1. Todas las quebradas, humedales y sitios de significación cultural son plantados con especies nativas, hasta una distancia de 30 mts. Se protege y se recuperan las fuentes de agua y de cultura.
    2. Al menos el 20% de la superficie total reforestada es con especies nativas (incluyendo las quebradas y humedales). Se mejora la capacidad de este nuevo bosque de resistir incendios y recrear valores socioambientales que sean apreciados por la comunidad.
    3. El propietario y los vecinos inmediatos se reúnen al menos en 2 ocasiones a conocer los detalles de las actividades de reforestación. El propietario autoriza por escrito estas actividades.
    4. Se presenta un plan de manejo forestal que, además de los contenidos de los planes actuales, describe en detalle la forma en que se cumple con las condiciones i., ii. y iii. Este plan es publicado en la www.
  6. Un 15% de los impuestos que el Estado colecte por las operaciones y futura cosecha de estas nuevas áreas reforestadas serán devengados en beneficio de un fondo para el desarrollo comunal y la adquisición y puesta en valor de tierras y aguas para población Mapuche de la comuna.

¿Y si el Gobierno no muestra interés en promulgar un decreto en esta línea?

Probablemente los ejecutivos de las empresas forestales ya perciben que, mas allá de los árboles, el fuego ha arrasado con una forma de operar que “no va mas”. Ya no son solo ambientalistas y comuneros Mapuche los que los critican; ahora también son sus hijos adolecentes y los amigos del lago.

Las empresas deben adoptar este modelo (con los ajustes necesarios) y ponerse a reforestar mañana mismo -con o sin decreto de incentivos-. La comunidad los aplaudirá; este nuevo bosque contará con licencia social.

Los incendios han generado una oportunidad formidable a Chile de reencontrarse con su vocación forestal. Está en las empresas aprovechar o no esta oportunidad.

Juan Pablo Cerda (Ingeniero Forestal, M.Sc UBC) / Chris Hermansen (Matemático)
Socios Fundadores TECO Group

Chile con SED

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Chile tiene SED: Síndrome del Ejecutivo Desmotivado1

Algo nos pasa; cada vez mas en reuniones de negocios tengo al frente ojos cansados, apagados. A veces conozco la historia de estos emprendedores; he escuchado y leído de sus “proezas” en los negocios. Los he imaginado llenos de ideas, y sobrados de energía y audacia. Pero ahora me parecen apagados, fomes, “sin cuento”. Están desmotivados.

Estos hombres han sido grandes hombres. Ellos mismos me cuentan sus historias, y les brillan los ojos. Antes, se sintieron pioneros: solo con algunas ideas, trabajo duro y mucha motivación lograron crear riqueza para su familia y desarrollo para el país. Han dejado huella, y son referente para muchos profesionales jóvenes que han seguido sus pasos.

Pero varios se han ido quedando en el camino; bajan los brazos; “cuelgan los guantes”. No es un tema de edad; se han quedado sin energía para apostar, aventurarse; van por puras “sandías calás”.

Muchos están aburridos y desmotivados con lo que hacen (o dejan de hacer) con lo que tienen: sus talentos y su capital. Tienen SED

Estos ejecutivos desmotivados tiñen sus empresas de desmotivación. Su SED crea sequía en la organización. Jóvenes profesionales, capaces y frescos, libres y aventureros llegan a estas organizaciones llenos de energía. Aterrizan para “conquistar el mundo”. Pero el entusiasmo a veces dura poco. El líder está desmotivado, y no hay ánimo para aventuras: “esa TIR es muy baja para el riesgo”; “esa comuna es pura gente muy complicada; y el Intendente nos tiene mala”; “estas loco, los vecinos son puros Mapuche”. Donde hay complejidad, se ve pura complicación. Y así, los desafíos son muros infranqueables, que no vale la pena remontar. Los jóvenes profesionales se aburren, y comienzan a mirar para el lado. Duran 1-2 años en estas organizaciones “sin cuento”, aunque les paguen bien. Llegaron con brío; se van con SED.

Cómo saciar esta SED?

Poniendo la mirada y aprendiendo de gente sencilla y vulnerable, pero luchadora y motivada: “camino 8 kilómetros para ir a buscar leña para calentar el agua temprano; mi hijo parte a la escuela calentito”; “aunque no le sacamos mucho rinde a la papa, aquí estamos de sol a sol cultivando este pedacito de tierra porque ya estoy casi con el furgón …” Propósitos claros; pura motivación.

Esta gente no tiene SED. Tienen claro el por qué y para qué hacen lo que hacen. Se cansan y sufren grandes estrecheces, pero no les faltan ganas ni fuerza. Se juegan la vida en lo que hacen día a día, y eso los motiva. No saben lo que es SED

Creo que la SED de Chile se combate aprendiendo de la gente sencilla, de esos luchadores de la vida. Porque son pura motivación; la misma que ha ido abandonando a nuestros ejecutivos.

1 El concepto de SED surgió el 2013 de una conversación con Jaime Undurraga, abogado.

Y si volvemos a confiar en eso que nos hace sentido…

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Se hace cada vez más difícil que nuestros compatriotas acepten proyectos de energía, forestales, mineros en sus “patios”. Incluso adelantos como arreglos de caminos y embalses de regadío son resistidos. Los contextos son altamente dinámicos; la incertidumbre nubla el panorama. Básicamente, ya no entendemos qué le pasa a la “gente”.

Se ha llenado de asesores con todo tipo de recetas y metodologías para el “relacionamiento comunitario”; hasta Mapuchólogos han aparecido. Y hemos dejado de lado nuestra intuición; hemos externalizado el criterio, el respeto, la urbanidad… esas cosas que el papá, la mamá y el colegio nos enseñaron.

Y si volvemos a confiar en eso que nos hace sentido… eso que nos dicta el corazón; lo que sabemos en nuestro fuero interno corresponde hacer.

Si ya tenemos una ingeniería básica de nuestro idea, pongámonos bototos y vayamos a terreno a “ver caras”; a ponernos en los zapatos de nuestros nuevos vecinos. Conozcamos sus nombres (mas allá de stakeholder H1), y dejemos que sus historias, sueños y frustraciones nos conmuevan. Y por qué no, compartamos los nuestros.

“es que sabe, mi taita sacó toda la zarza de esta tierra con sus manos, y aunque saque apenas dos cebollas no le puedo fallar”.

Pedro, campesino no se opone al desarrollo; solo que le duele que su proyecto inunde la mitad de su campo. Visítelo, recorra con él su tierra. Y ahora, usted qué siente? Ahora sabe mejor qué debe hacer, no es cierto? No olvide a Pedro; “siéntelo” en el tablero de dibujo, con sus ingenieros.

“todos los días quedo en vela esperando a que Aníbal regrese del mar; es peligroso, pero es su vida…”

María, esposa de pescador tampoco se opone al desarrollo; solo que se angustia de pensar en qué será de sus vidas si el ducto de su proyecto mata la pesca. Pase a saludarla, tómese un mate con ella y Aníbal en su ruco. Sienta que ese ducto es mas que un dibujo en el plano; mas que una pieza del proyecto. Usted ahora sabe que es la angustia de Aníbal y su señora. Ellos son ahora parte de sus desvelos.

“aquí nací. Lloré 3 días seguidos cuando me fui a la ciudad, pero tenía que criar a mis hijos. No aguanté. Es el espíritu de estos bosques que me trajo de vuelta…”

Rayén dará su vida porque esos Coihues sigan en pié; son parte de ella. No quiere saber de que sean cortados para ensanchar la carretera (además, ella no maneja). Siéntese con Rayén en el bosque. Admire ese verde, y escuche la pequeña vertiente; mire a la cara a Rayén, y grabe su paz para siempre. Tal vez usted querrá volver luego a conversar con sus ingenieros para ver como modificar algunos planos.

Sabemos como debemos tratar a los otros, porque sabemos como nos gusta que nos traten a nosotros. Así de simple.

Si a todos nos gusta saber a quién tenemos al frente, entonces por qué llegamos a la comunidad diciendo a qué venimos, antes de quienes somos. Si nos reconforta sentirnos considerados, por qué llegamos con cientos de respuestas si aún no nos han preguntado nada. Si no andamos por la vida dando cheques en blanco; entonces por qué le exigimos a la comunidad apoyo incondicional a ideas y proyectos que ni siquiera hemos terminado de explicar.

Atrevámonos. Volvamos a confiar en eso que nos hace sentido. Sabemos lo que debemos hacer…

(y una vez aclarado qué debemos hacer, entonces recién un consultor nos puede ayudar a ver cómo hacerlo…)

Todo en un día…

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Encuentro a Don Juan barriendo, con ritmo. Escucha música. Le doy los buenos días. “Gracias, lo son”, sonríe.

El suelo brilla. Orgulloso comenta “estoy usando una nueva cera, mire como destaca mejor el piso… y sienta el olor, es de bosque como del sur…”.

Don Juan es puro entusiasmo. “Hace tiempo vengo estudiando este tema, y le pedí a mi hija que me ayudara con Google para la receta del tema aromático… ayer el Jefe me trajo los materiales”.

Son las 8 am, y estamos en el estacionamiento. Paso todos los días por este lugar que nadie ve desde la calle, pero está siempre impecable.

Por primera vez se me ocurre preguntarle a Don Juan qué hace. Toma aire: “mire, yo hago un montón de cosas para mejorar el ambiente de la gente que trabaja aquí; imagínese que aquí hay gente de alta responsabilidad y si están contentos hasta el país anda mejor…”

Don Juan, hombre sencillo, está claro. Se levanta cada día temprano porque tiene un propósito. Él no viene a barrer; trabaja por un Chile mejor. Muchos no saben su nombre; no lo saludan… pero él tiene orgullo por lo que hace, y contagia entusiasmo.

Subo a la oficina. Tengo reunión con los socios de un fondo de inversión. Saludo. “Aquí estamos, dándole” responden. Ambos lucen cansados.

Les pido que me cuenten de su fondo. “Buscamos invertir en proyectos de energía con retorno del 10-12%”. Y agregan “la verdad, está imposible hacer proyectos, el gobierno no sabe para adonde va y las comunidades exigen y exigen”. Me aburro.

Intuitivamente, les comento de mi encuentro con Don Juan. Un socio se ilumina: “un grupo de amigos formamos este fondo súper entusiasmados, pensando en pasarlo bien juntos apostando en negocios donde otros no se atreven… nos hemos dado cuenta que hay oportunidades para trabajar con comunidades vulnerables que viven en riberas de ríos caudalosos y lugares con viento, y queremos probar que pueden ser buenos socios de negocios” El otro, contagiado, agrega: “nos importa Chile”.

Ambos despertaron. Me comentan: “hay proyectos que hemos desechado porque nos hemos convencido de que son imposibles… y son los mas desafiantes, los mas entretenidos…”. Motivados, quedamos de trabajar juntos en revisar estos proyectos. Ahora estos amigos inversionistas contagian su entusiasmo. Saben que Chile necesita de estos proyectos “complejos”, y sienten que su coraje aportará al país. Tienen un gran propósito.

Al irme en la tarde busco a Don Juan, pero ya se ha ido. Debe ir en la micro, quizás pensando en crear otro aroma para la cera del piso… siente que reformas mas o menos, de él depende que su país sea día a día un poco mejor. Al otro lado de la ciudad, lo mismo piensan dos amigos inversionistas con un propósito: demostrar que las comunidades pueden ser parte de la solución a la escasez de energía del país.